miércoles, 8 de abril de 2015

TORTUERA


Tortuera


Altitud: 1.113,8 m.
Censo Habitantes: 255
Distancia de la capital: 151 Km

Principales atractivos
En el centro de una amplia llanura del Señorío de Molina encontramos la localidad de Tortuera, en la Sexma del Campo. En el pasado perteneció al Común de la Villa y Tierra de Molina y tuvo una gran importancia como lugar aduanero, gracias a lo que se ganó el título de villa en 1554. Esto hace que se asentaran en ella importantes linajes locales de los que aún se conservan sus residencias, como la casa-palacio de los López Hidalgo de la Vega, en lo alto del pueblo; o la casa de los Romero de Amayas. En la Plaza Mayor encontraremos las casonas de los Moreno, Notario y García.

La historia

Su nombre, Tortuera, viene a significar «torre torcida» y es muy característico de la repoblación. Sería creado o aumentado en el siglo XII, en el nacer del Señorío. Y dadas sus magníficas condiciones agrícolas, creció rápidamente, sin conocer señorío privado. En 1554 alcanzó el título de Villa con jurisdicción propia, aunque siguió perteneciendo al Común molinés en todo lo referente a aprovechamiento de pastos y dehesas.
La cantidad abundante de población, su riqueza y las posibilidades de estudio de sus naturales, hizo que en Tortuera nacieran numerosos personajes que luego destacaron en las armas, las letras y la religión. Especialmente en el Siglo de Oro, en que por su aumento demográfico, y su situación bien comunicada, muchos de sus hijos dieron en acudir a los estudios de grandes ciudades.
Así, podemos recordar a la familia de los López Hidalgo de la Vega, que dio varios sujetos singulares, de los que destacó don Diego López Hidalgo de la Vega, obispo de Badajoz y de Coria, y electo de Pamplona. También es de recordar al Dr. don Andrés García Pérez, bautizado en la parroquia de Tortuera en 1538, que fue inquisidor de Molina, y arcipreste de dicha ciudad.





Qué veremos
Lo más destacado en esta localidad es la iglesia parroquial de San Pedro Apóstol, a finales del siglo XVI se amplió el templo siguiendo el estilo herreriano, que podremos contemplar en ella. En esa época se sustituyó la anterior torre torcida por la actual y se construyó el coro de sillería a los pies de la iglesia. Dentro se conserva, además de un retablo mayor del siglo XVII, la Capilla de la Trinidad donde permanece enterrado Marco Antonio Romero de Amayas, canónigo e inquisidor de Córdoba.